Hey! Fenrir, sabía muy bien lo que hacía desde un principio. Mi sacrificio estaba dispuesto desde antes de que tu creación fuera meramente pensada, esa pesada nube grisácea que te trajo a este mundo fue convenida para obsequiarme este tormento. No tomas las delgadas líneas que se extienden de mi prosa craneana para nada, son sólo el imaginario que debo aceptar para no creer en la utopía.

Maldito lobo del profundo abismo de la desolación!, por qué hoy despues de tantas infinitas caminatas por la soberbia existencia me dices que no puedo ya no si sólo perecer. Conoces las leyes, no me espera tu consumado maléfico designio, la gloria y el honor me aguardan al entregar lo que no conozco, pero histriónicamente me mofaré de ti y de tus hermanos ... conocerás que la desgracia es la mejor amiga de la felicidad.

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