Kafka de fiesta


Cruces y tierra se mezclan entre la espesa niebla de invierno, la luna a ratos deja caer su espesa luz sobre una de las tumbas, es casi un parpadeo debido a las intermitentes nubes. De súbito se despeja el cielo y aquél tétrico féretro se ilumina con tal instensidad, que cegaría a cualquier arcángel; algo se mueve entre esos espacios negros de tierra carbonizada por el olvido, hay un leve respirar del suelo, algo parece tener vida ... this is the rhythm of the night (8)!!! grita una voz gutural, tratando erróneamente de evocar a Corona; se abre la tierra y salta una especie de ser humano, pero luego de pasar varias temporadas en Auschwitz y jugar a ser un pésimo comando mimetizado.

Es Ricardo Ozzes, el zombie pachangero de medianoche, listo para otra noche de parranda en la calmada pero excéntrica ciudad Random. Antes de partir debe preparar su ritual de galán seductor. Busca su peine de huesos de rata y estira sus cuatro mechas, se las acomoda con tal del ocultar un poco su calvicie cerebral; plancha su camisa favorita, la roja con flores blancas y azules; busca sus botas blancas y las lustra; un poco de guano de gaviota en sus mejillas sacan su color palido, ahora esta listo para el éxito.

Por su problema de osteoporosis, lo que produce que camine algo gracioso, llama a su mejor amigo -un gordo judío- quien conduce un taxi. Estando en el auto, se mira en el espejo retrovisor con seductora intención, intenta hacer un guiño con su ojo derecho, pero este se sale de su lugar y le queda colgando, ahora intenta volver a ponerlo en su lugar ... lo marea bastante esa experiencia. Segundo intento seductor: tira un beso con la mitad de labio que le queda, esto lo convence más como una táctica segura, lo practica hasta ser un maestro tira besos. El taxi se detiene, su gordo amigo le abre la puerta, Ricardo está ahora en la entrada de Studio O, expectante y nervioso por lo que irá a pasar.

What is love, baby don't hurt me, don't hurt me, no more (8) !!! Como buen Butabi, entra campante en la disco, meneando su cabeza, dejando que sus coquetos y escazos cabellos se enreden con su masa encefálica. Inmediatemente siente que alguien lo busca con la mirada, se da vuelta y esta ahí, apoyada en ese bar lleno de luces de neón, la chica de sus sueños. Jenna, una actriz porno anoréxica, juega con su bombilla mientras observa como avanza el torpe joven zombie en medio de la pista de baile. Él audazmente en su misiva, le tira un perfecto beso -infalible táctica-, ella cae desmayada de la impresión -un terrible aliento a pedo de elefante con diarrea-; la toma en sus brazos y la saca del local para que tome un poco de aire, ella sigue desmayada.

Jenna despierta y se ve en los brazos del nuevo héroe, -me salvaste- le dice.
-Arggggggg (es lo mínimo que podía hacer).
-Eres tan masculino y caballero -le dice Jenna.
-Arggggggg (soy Ricardo Ozzes, un joven zombie común y corriente)
-Puedo abrir tu mundo si quieres, aún hay cosas que no has probado -intenta seducir ella.
-Arggggggg (aún soy virgen)
-Pues vamos a ese arbusto -arremete Jenna con fuerza- se safa de los brazos de él y ahora ella toma a Ricardo en brazos.

Él está muy nervioso, nunca había estado tan cerca de hacer algo de ese estilo. Ella al contrario, a pesar de vagamente conocer su nombre, parece estar muy segura de lo que hace, estira su mano y toma la carne rasgada de la "mano" del zombie, lo acerca y le dice al "oido" -es hora de ser adultos-. Algo despierta en Ricardo, y repentinamente sus cálidos y saltones ojos negros se convierten en amarillas luces que hipnotizan; la mujer siente el deseo de gritar pero cede al juego de igual modo, lo sigue encontrando atractivo; él se avalanza sobre ella y con sus afilados dientes (producto de comer palos y algunos pájaros del sector aledaño a su difunta morada) le dibuja una perfecta línea en la frente y alrededor de la cabeza, y al igual que macaco en Medio Oriente su cabeza queda expuesta con los sesos al aire, se dará el festin de su vida.

Satisfecho de su gran odisea, siendo ya un zombie adulto, lleno de gracia y dicha regresa a su féretro; se cree el rey del mundo, esta semana tendrá de que alardear frente a sus ilusos amigos que aún sueñan con probar algo de carne humana mientras se dedican a destrozar patéticos animales. Cree que esta podría ser una rutina a la que se puede acostumbrar, la sonrisa no se aleja de su cara. Hoy Ricardo dormirá como nunca se lo imaginó, feliz.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
:O bizarre, me quedé pegada.

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