Logia de santos
¿En qué se basa realmente la legitimidad de la Iglesia Católica? Se supone que sería la fe en un ser supremo, que ama y perdona a todo ser humano, más allá de sus pecados y condoloencias terrenales; y se supone también que su delegado en la tierra, la figura más cercana a la santidad personificada es el papa, pontífice supremo de los fieles. Qué sucede entonces cuando la imagen de estos sujetos, -más poderosos que muchos de nuestros políticos actuales, incluso muchos de ellos juntos no alcanzan para hacer el peso de quien ostenta el anillo del pescador-, no son tan inocentes ni tan santos como creemos, más bien se asemejan al estilo de los antiguos déspotas medievales, donde importa la superviviencia de las pertenencias del sujeto.
Pío IX, Pablo XIII, Pío XI, Juan Pablo II, Benedicto XVI; todos ellos de algún modo apoyaron, manejaron, instaron, medidas ilegales, poco éticas y subversivas para que su estado soberano se mantuviera entre los más poderosos del mundo. Desde comienzos de los años 30's hasta finales de los 70's las finanzas privadas del Vaticano, así como sus acciones estuvieron manchadas de sangre, ya que mafiosos y políticos corruptos estaban cohesionados a estas artes oscuras de la economía. Fraudes, bonos flasos, compra venta de acciones y empresas de índoles que la religión se supone es totalmente contraria, como las de armamentos o las de anticonceptivos. Además poseen variados bancos para blanquear dineros obtenidos a través de otras empresas dedicadas al contrabando.
Esto no es lo único, aquellos defensores de la paz, en sus afanes contra el socialismo, liberalismo, la ciencia, y en especial el comunismo se hicieron de amigos de una fama muy repudiable: Mussollini, Hitler, Franco, Perón, Nixon. Todos ellos atacaron al comunismo, eran la mano derecha de estos dictadores, fueron el martillo que combatía esa herejía, al igual que en la Inquisición. Sacerdotes franciscanos comieteron crímenes más brutales que los propios nazis en los campos de concentración en Bosnia-Hersegovina matando a cientos de miles de serbios. Al igual que a los cientos de curas pedófilos, el Vaticano se esmera en apoyarlos y resguardarlos en sus secretas arcas medievales, este Estado fue el mayor refugio de prófugos de la segunda guerra mundial.
Quién corrige de actos poco morales, aquellos que atentan en contra de las buenas costumbres y el bien de la sociedad, ellos son quienes deberían ser puesto bajo el ojo crítico de aquellas personas que en la inocencia de la ignorancia escuchan sus palabras con alevosía y ánimos de magnificencia. El satanás que ellos condenan, almuerza cada tarde en sus lujosas mesas, de cara a la ostentación sin pudor de todos esos cardenales, nuncios, obispos, sacerdotes, clérigos, papas, de mucha lavia y poca concordancia entre el opio del pueblo -como diría Marx- y sus reales intenciones dentro de las custiodadas paredes del palacio de Letrán.
Eso pasa cuando terminas de leer un libro como "La biografía no autorizada del Vaticano", gracias Santiago Camacho.
Pío IX, Pablo XIII, Pío XI, Juan Pablo II, Benedicto XVI; todos ellos de algún modo apoyaron, manejaron, instaron, medidas ilegales, poco éticas y subversivas para que su estado soberano se mantuviera entre los más poderosos del mundo. Desde comienzos de los años 30's hasta finales de los 70's las finanzas privadas del Vaticano, así como sus acciones estuvieron manchadas de sangre, ya que mafiosos y políticos corruptos estaban cohesionados a estas artes oscuras de la economía. Fraudes, bonos flasos, compra venta de acciones y empresas de índoles que la religión se supone es totalmente contraria, como las de armamentos o las de anticonceptivos. Además poseen variados bancos para blanquear dineros obtenidos a través de otras empresas dedicadas al contrabando.
Esto no es lo único, aquellos defensores de la paz, en sus afanes contra el socialismo, liberalismo, la ciencia, y en especial el comunismo se hicieron de amigos de una fama muy repudiable: Mussollini, Hitler, Franco, Perón, Nixon. Todos ellos atacaron al comunismo, eran la mano derecha de estos dictadores, fueron el martillo que combatía esa herejía, al igual que en la Inquisición. Sacerdotes franciscanos comieteron crímenes más brutales que los propios nazis en los campos de concentración en Bosnia-Hersegovina matando a cientos de miles de serbios. Al igual que a los cientos de curas pedófilos, el Vaticano se esmera en apoyarlos y resguardarlos en sus secretas arcas medievales, este Estado fue el mayor refugio de prófugos de la segunda guerra mundial.
Quién corrige de actos poco morales, aquellos que atentan en contra de las buenas costumbres y el bien de la sociedad, ellos son quienes deberían ser puesto bajo el ojo crítico de aquellas personas que en la inocencia de la ignorancia escuchan sus palabras con alevosía y ánimos de magnificencia. El satanás que ellos condenan, almuerza cada tarde en sus lujosas mesas, de cara a la ostentación sin pudor de todos esos cardenales, nuncios, obispos, sacerdotes, clérigos, papas, de mucha lavia y poca concordancia entre el opio del pueblo -como diría Marx- y sus reales intenciones dentro de las custiodadas paredes del palacio de Letrán.
Eso pasa cuando terminas de leer un libro como "La biografía no autorizada del Vaticano", gracias Santiago Camacho.
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