Undead

Hay algo que quisiera rescatar en torno a mi lectura del último mes. Me llama la atención, más allá de ser un tema supuestamente fantástico, la mística que se crea en torno a la inmortalidad. Es el tópico más recurrente de las religiones, y sin duda una de las preguntas existenciales que jamás ha podido ser contestada ¿qué pasa después de la muerte? ¿realmente existe algo más allá de lo terrenal? Cuando vino el tipo de pelo largo contó el cuento de que si nos portamos como buenos samaritanos tendríamos la vida eterna. Pero qué significa eso.

Extrapolando el tema ahora hacia lo fantástico, los no muertos, esos seres que viven luego de morir, simbolismo tras simbolismo, los hijos perdidos de Dios, que con su belleza se mofan del regalo prohibido. Pero en esta senda del mal nunca consiguen que el espacio eterno sea algo agradable, sólo me imagino el hecho de ver pasar toda verdad conocida y desnocerla en un pestañeo inmortal, para entender que todo lo que conozco no es más que imperfecciones, así como el hombre lo es en esencia.

Dudo que la gratificación de una vida eterna signifique tener que sentarse a ver cómo pasan las cosas sin tener que influir en ellas, de qué sirve una vida (o no vida) etérea, no comprendo la idea de la desmaterialzación. Paradigma tras paradigma, perdidos en el tiempo, usados como historia, no como matrices de sentido, el presente es la mentira del mañana. ¿Cuál es la misión? Comprender un mundo irreal, basado en conjeturas que jamás terminaran de ser perfectas, porque aquella palabra ha sido creada como la mejor manera de tortura, de creer que podemos llegar a hacer algo que simplemente no existe.

Me suena a escepticismo exacervado, pero no me convence, lleva dando vueltas, demasiadas vueltas para mi gusto.

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